Cambia un numero en la fecha, uno que sentimos constante durante, bueno, un año. Aunque entre nosotros sabemos que hay años que duran meses y otros que parecen eternos.
Nuevo año, ¿nuevo yo?
Definitivamente no.
El comienzo de un nuevo año nos da la sensación de un borrón y cuenta nueva que no pasa muy a menudo, o si, cada un año. Pero siempre se llega a ese nuevo año arrastrando residuos del anterior. Las resoluciones de año nuevo por ende, son mas un deseo, una idea de que un nuevo año hará que seamos distintos que el año previo y entonces lograremos todo eso que venimos posponiendo en lo que venimos fallando. No me malentiendan, creo firmemente que las resoluciones de año nuevo sirven para darle rumbo año a año a nuestra vida y proponernos un plazo acotado en el cual cumplir ciertas metas que, si no fuera por ponernos un limite en el cual cambia un numero importante en la fecha, serían pospuestas indefinidamente.
A pesar de todo, creo importante tener en cuenta que año a año aprendemos y mejoramos y nos superamos. Tal vez parta muchos eso sea fruto de imaginar que cada año somos una persona nueva. Yo llegué a la conclusión de que:
Soy la misma persona que el año pasado y eso me ayuda a crecer.
Todo lo que traigo desde el año anterior no son solo intentos fallidos y cansancio, sino aprendizaje y herramientas que podre usar para cumplir nuevos objetivos. Y por sobre todo, las mejores intenciones de renovar mi energía.
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