Hoy me siento feliz y libre.
Despues de mucho tiempo siento por primera vez que estoy haciendo lo que quiero y eso no hace que tenga un regusto amargo o acido despues de hacerlo. Tal vez, pienso, en todo ese tiempo no estaba haciendo lo que mi alma realmente dictaba.
Hoy siento que mis acciones no tienen consecuencias, o que si las tienen son riesgos que vienen con el hecho de ser feliz.
Siento nostalgia y una alegría inmensa al detenerme un momento, distanciarme de mi misma y sentir que no hay nada que pueda estar haciendo que me esté haciendo mal al corazón, ni a la cabeza. Sí, a esa que a veces escucamos cuando no debemos y le damos mil vueltas a lo que en realidad era decidir por el mero hecho de lo que el corazon deseaba.
Hoy digo lo que es, es y me estoy atreviendo.
Estoy atreviviendo.
Estoy desafiando la ley que yo misma me impuse que ser feliz cuesta trabajo y es dificil y duele. Ser feliz, estar feliz, el verbo to be feliz. To be feliz es esa adrenalina de no saber como el mundo va a reaccionar a tu rebeldia, pero que todas tus acciones estén acompañadas de una risita como una niña pequeña que hace una travesura.
Hoy, lo que aprecio es que me siento disfrutar como hace rato no lo hacía. Y si bien hay momentos en que mi cabeza se le escapa la soguita de sobrepensar, la ato y sigo adelante. Lo que es, es. Y yo soy disfrute, soy atrevida. Y ser asi se siente como caricias en la mejilla a la medianoche, como mordidas delicadas en la nariz, como risas y cosquillas y confianza en que pase lo que pase, asi fue como tenia que ser.
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