Nunca me he considerado normal. Porque si nos ponemos filosóficos, la definición de algo normal está totalmente dictada por el entorno en el que te mueves. Como yo aprendí a considerarme rara, extraña, diferente, extraordinaria, peculiar, particular y hasta fuera de lo común, ya no me afectaba cuando me lo decían como si debiera dolerme.
Últimamente siento que se me esta yendo de las manos. Cómo todos, al menos eso creo yo, me arme una fachada en la que siempre estoy de buen humor para todo el mundo y nada me afecta porque lo sé tomar con humor. Cómo todo, esa fachada pesa, hay días en los que, como hoy, no me apetece NADA. Ni siquiera la música me hace sentir mejor. Lo único que me ayuda es distraerme con vídeos de YouTube totalmente banales.
Mi familia y amigos consideran que es algo momentáneo, que ya me pasó en el colegio y salí adelante. Yo siento, sin embargo, que esto no pasa y se va. Esto se queda y se queda bien guardadito hasta que, como pájaro enjaulado, no aguanta más ahí dentro. Las pequeñas cosas que me frustran a diario son disparadores para una ira contra mi misma que va más allá de lo que uno puede considerar 'normal'. Y yo no sé a qué se debe eso.
Y lo que me hace sentir peor es que ellos, los de afuera, amigos, familia, tratan de ayudarme a levantar el ánimo. Y yo no puedo más que sentirme insuficiente. No suficiente como amiga ni como familia. Y yo no creo que eso sea 'normal'.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario